jueves, 24 de septiembre de 2009

BIENVENIDOS AL BLOG

Éste es el blog de nuestra clase de este año, una especie de cuaderno grande y sin papel, en el que todos podemos poner informaciones, opiniones, presentaciones, música y todo lo que se nos ocurra relacionado con la clase de Lengua y Literatura. Algunos de vosotros ya participasteis en el del curso pasado, que al final quedó algo "escuchimizado" el pobre, pero seguro que la experiencia nos sirve para que éste nos salga mejor (yo estoy convencida de que nos va a quedar muy, muy bien).


Recordad que es importante escribir sin faltas y con una puntuación adecuada (NO como escribimos un sms, porque no escribimos sólo para nuestros amigos), y no os olvidéis de firmar lo que escribáis con vuestro nombre y apellido. Como primer paso, podéis un comentario para comprobar que esto funciona, diciendo qué os parece la idea del blog, para qué pensáis que lo podríamos utilizar, cómo os gustaría que fuese...


¿Quién es el primero que se anima?

3 comentarios:

  1. hola, soy marcos, y me gustaría compartir con vosotros este cuento corto que escribí:

    David no paraba de ensayar con su piano, que ya tenía al menos veinte años. El piano y él eran como hermanos, ya que llevaban juntos desde que David tenía un año porque su padre, muy aficionado a la música, le compró y lo tocaba para David todas las tardes cuando estaban en el salón. David, matriculado en una de las mejores escuelas musicales de España, se iba a examinar ante un jurado para ver si podía terminar ya sus estudios en aquella escuela tan exclusiva y tan exigente. El gran día llegó, David estaba muy nervioso y no paraba de temblar detrás de aquellas lúgubres cortinas rojas del teatro. Antes del gran examen que iba a realizar, decidió practicar la partitura en un piano de los que andaban en una sala de ensayo. Los dedos le resbalaban por el teclado frío de marfil, el pulso le empezó a fallar, al igual que su memoria. En un momento decisivo, llamó a su padre conociendo la importancia de aquella prueba, aceptó a ir y en cinco minutos estuvo con su piano. David mucho más tranquilo, terminó de ensayar y se presentó ante los jueces. No había duda: había pasado la prueba gracias a su confianza y a su piano.

    Marcos Ramiro Montero

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  2. Hola a todos, aquí Álvaro os deja su relato titulado "sombras" por si queréis pasar un poco de miedo...

    La noche era fría, la espesa neblina dificultaba la pobre visibilidad que ofrecía la débil luz procedente de la farola. El escaso rocío que se depositaba en el empedrado de la estrecha calle del pueblo hacía resbalar los silenciosos, pero apresurados pasos de una figura oscura que cruzaba la callejuela. Mirando a ambos lados se adentró por una puerta de un establecimiento cuyo cartel resultaba ilegible. El crujiente ruido de los escalones de madera se mezclaba con la agitada respiración del extraño hombre, que cortando el aire con su gran envergadura descendía por la escalera, hasta llegar a un pequeño y oscuro sótano, iluminado por una vela. La cera se fundía con el calor de la llama y se depositaba en la mesa, donde un cuerpo yacía muerto. La escasa luz revelaba un brillante charco de sangre y los órganos que rebosaban por una herida hecha a la altura del estómago con un arma blanca.
    El extraño hombre cogió un cuchillo ensangrentado, con el que propinó un duro golpe al cuerpo, apartando una extremidad de él. Aquello desagradaba mucho a aquel hombre, que por un momento pensó en dejarlo. Era demasiado duro ver aquello, aunque ya estaba acostumbrado. Entonces imaginó a todo el mundo contento, satisfechos por su trabajo, y decidió proseguir; aunque la sangre le salpicara a la cara y luego descendiese por el cuello, él lo descuartizó y al rato acabó su tarea.
    No había duda: el cerdo estaba listo para ser cocinado.

    Álvaro Gallego Porras

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  3. Hola a todos, aquí Álvaro os deja su relato titulado "sombras" por si queréis pasar un poco de miedo...

    La noche era fría, la espesa neblina dificultaba la pobre visibilidad que ofrecía la débil luz procedente de la farola. El escaso rocío que se depositaba en el empedrado de la estrecha calle del pueblo hacía resbalar los silenciosos, pero apresurados pasos de una figura oscura que cruzaba la callejuela. Mirando a ambos lados se adentró por una puerta de un establecimiento cuyo cartel resultaba ilegible. El crujiente ruido de los escalones de madera se mezclaba con la agitada respiración del extraño hombre, que cortando el aire con su gran envergadura descendía por la escalera, hasta llegar a un pequeño y oscuro sótano, iluminado por una vela. La cera se fundía con el calor de la llama y se depositaba en la mesa, donde un cuerpo yacía muerto. La escasa luz revelaba un brillante charco de sangre y los órganos que rebosaban por una herida hecha a la altura del estómago con un arma blanca.
    El extraño hombre cogió un cuchillo ensangrentado, con el que propinó un duro golpe al cuerpo, apartando una extremidad de él. Aquello desagradaba mucho a aquel hombre, que por un momento pensó en dejarlo. Era demasiado duro ver aquello, aunque ya estaba acostumbrado. Entonces imaginó a todo el mundo contento, satisfechos por su trabajo, y decidió proseguir; aunque la sangre le salpicara a la cara y luego descendiese por el cuello, él lo descuartizó y al rato acabó su tarea.
    No había duda: el cerdo estaba listo para ser cocinado.

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